Humano – Fauna: en la social media.

Las interacciones humano-fauna son inevitables en todos los espacios, actualmente en las plataformas virtuales existe una infinidad de percepciones sobre los conflictos y la convivencia.

Es conocido el exceso de información virtual y la tendencia mundial de incremento en el uso de redes sociales como parte del nuevo estilo de vida, de comunicación y de aprendizaje. Podemos reconocer y filtrar lo que no queremos consumir, y utilizar lo que nos aporta o nos da satisfacción, generando así un movimiento virtual fluido, veloz y selectivo para nuestras interacciones con otras personas: Una nueva convivencia. 

En los espacios virtuales y plataformas web, los ejemplos audiovisuales de las interacciones humanas con la naturaleza tienen diferentes alcances en las percepciones de los ciudadanos, las autoridades y especialistas ambientales. Sin embargo, los temas relacionados a la protección, conflictos y salud de la fauna silvestre, continúan siendo un desafío socioecológico y ético para la convivencia.

El concepto de convivencia (coexistence, en inglés) es aplicado a la ciencia de la conservación de la biodiversidad, para comprender y mejorar las interacciones de la dimensión humana con la vida silvestre y los ecosistemas, creando un vínculo recíproco entre la ciencia y la sociedad.

La dimensión social en Internet se manifiesta con un modelo sin censura, donde se difunde libremente contenido sobre interacciones de impacto para la conservación de fauna y se aprecian diferentes percepciones de los científicos, autoridades y las personas curiosas. Los científicos capturan y comparten información analizada y advierten sobre las fake news, aunque en algunos casos tienen sesgos culturales. Los gestores ambientales, quienes conocen la realidad política, necesitan contenido comprobado de los problemas, aunque sus conclusiones dependen de sus convicciones y su sistema institucional. Por otro lado el público ciudadano está reproduciendo contenido virtual en todas partes, algunos son activistas, otros pasivos, algunos comparten mensajes neutros, negativos o con ciertas críticas acertadas; sin embargo, su participación ha sido y será necesaria para el entendimiento de las percepciones en la nueva convivencia.

Los ejemplos de comunicación con imágenes de humano – fauna, son ampliamente utilizados por los zoológicos y centros de rescate privados o de organizaciones turísticas, donde actualmente el contenido visual les ha resultado útil para exigir retribución del estado y aportes del público conmovido con el mensaje de salvar individuos víctimas del tráfico de fauna. Considerando que en el país existe polémica sobre su impacto y éxito en la conservación de poblaciones silvestres, esto pone en controversia la necesidad de estatizar los centros privados para estandarizar los intereses de inversión, sostenibilidad económica y la finalidad de los animales en cautividad. Siempre con el paradigma de que en un futuro se cambien las percepciones de sus funciones de entretenimiento para enfocarse en la labor de conservación genética.

Foto: Convive Perú

Para las poblaciones silvestres, últimamente y debido al aislamiento humano por la pandemia, encontramos noticias posiblemente positivas, por ejemplo en algunas  áreas naturales protegidas donde se ha eliminado la presión del tránsito en los caminos turísticos populares se ha compartido contenido aparentemente de bienestar para las especies silvestres protegidas, pero esto excluye a la convivencia humana del beneficio de estos ambientes limpios y saludables. Por otro lado para algunas personas las interacciones cercanas con fauna (carnívoros u otra potencialmente peligrosa) son inevitablemente controversiales, aquí la dimensión de la social media es un complejo escenario de percepciones con parcialidad en las ideas y empatía, principalmente cuando los mensajes utilizan el concepto “conflictos humano – fauna”.

Imagen: Google Noticias
Imagen: Google noticias

La trasmisión de conceptos vía Internet circulan rápidamente así como el uso del concepto “animal silvestre conflicto“. Encontramos contenido de cacería de especies silvestres protegidas, donde los cazadores se excusan en tener conflicto con el animal por inseguridad personal, perdidas económicas y miedo, generando diversas opiniones por su conducta, desinformación ambiental o ignorancia para intentar cubrir una acción ilegal y un delito. Estos espacios virtuales se han convertido en un medio informal de denuncia y demostración de rechazo de contenidos de mortalidad, comercialización u otros usos lucrativos. Aunque algunas comunidades web han creado estrategias para censurar contenidos sugerentes al tráfico de fauna.

En el Perú, las evidencias de interacciones negativas como imágenes o vídeos que reflejan caza furtiva, maltrato y tráfico de especies silvestres amenazadas y protegidas, son punibles por el estado como acto delictivo, según la Ley 29763 y su Reglamento para la gestión forestal y de fauna silvestre (Artículo 191), sin embargo para la ejecución de la ley debe existir datos personales reales del denunciado. El SERFOR ha implementado en la web un aplicativo ciudadano llamado “Alerta Serfor” para canalizar estas y otras denuncias. Para la persona de campo en conflicto, si bien la ley 29763, Título XIII, Artículo 87: “Conflictos con la fauna silvestre” contempla la caza sanitaria, esta medida se ampara solo cuando hay riesgo de vida a la persona, y debe existir una denuncia por conflicto previamente ante la autoridad competente de la normativa técnica (SERFOR con sus aliados regionales, la PNP y fiscalía de medio ambiente).

Imagen: Ley 29763 – Perú

Para las autoridades la información virtual con contenido de conflictos es casi incontrolable, sin embargo la desatención de su manejo y resolución en las áreas naturales protegidas o territorios comunitarios puede traer consecuencias, debido a que las mafias y cazadores furtivos son parte del público que circula en las redes sociales y pueden aprovecharse de la problemática y el desconocimiento legal del hombre de campo. Como sociedad (autoridades, especialistas y comunicadores), además del carácter castigador, debemos reconocer nuestra responsabilidad, debilidades y fortalezas para priorizar la educación de las dimensiones ambientales y desarrollo socioecológico, utilizando contenido positivo que incluya expresiones culturales y artísticas en los planes aplicables para la coexistencia con fauna.

Foto: Convive Perú, y Pro Ambiente SERNANP en Madre de Dios

Convive Perú, es co-organizador de la Red de integración virtual “Coexistencia con Fauna en Latinoamerica“; este es nuevo espacio autogestionado y de acceso libre que aborda ejemplos de ciencia social para la conservación de fauna silvestre. Este espacio reúne a profesionales de 10 países de latinoamerica y el caribe, quienes comparten sus diversas iniciativas de coexistencia aplicadas para la reducción de conflictos y cambios de comportamientos humanos. Y tiene por objetivo la identificación, formación y planificación de estrategias socioecológicas (Humano – fauna) que aporten a la gobernaza de cada país.

Para la convivencia humano- fauna, el vínculo de concientización para cambiar actitudes y estilos de vida, solo es posible sustentado en valores humanistas de amor y respeto a la naturaleza en toda su diversidad. Recordemos que en el mundo de las percepciones. Cuando tu cambias, tu mundo cambia.

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